“Muchos creen que tener talento es una suerte;
nadie que la suerte pueda ser cuestión de talento”
(Jacinto Benavente)
Solemos pensar que las cosas buenas de la vida dependen de la suerte, de la buena estrella, de un don de nacimiento, de un destino afortunado escrito en vaya a saber qué renglones del universo.
“Tengo mala suerte”, “tuvo un golpe de suerte”, “le sonrió el azar”, “me crucé con un gato negro”, “pasé debajo de una escalera”, “es martes 13”…. Si las últimas expresiones te causaron risa, ¿por qué no las primeras, si son del mismo tipo? Si las últimas tampoco te causaron risa y te las tomas en serio… ¡¡estamos en problemas!!
