Como decíamos en el artículo inmediatamente anterior[1], el único tiempo del que disponemos es el presente. No podemos no estar en él. Sin embargo, a menudo lo que hacemos es desconectarnos de nuestro ahora, y “fugarnos” hacia el pasado, hacia el futuro. Obviamente, se trata de una ilusión, pero como resultado de ella dejamos de experimentar plenamente el momento en el que estamos.
Hoy quiero compartir algunas sugerencias que quizás puedan ser de utilidad para centrarnos en el ahora.
